lunes, 10 de noviembre de 2008

El Ciclón de Santa Cruz 1932. Días después...

Después del embate los sobrevientes de la catástrofe quedaron atrapados en la furia del mar y no fue hasta el día 10 que llegó el primer tren de ayuda que los trasladó hacia Camagüey.

El 13 del mismo mes arribó al poblado una representación del Gobierno y de los órganos de prensa nacional y extranjera. Entre ellos viajaba Nicolás Guillén, el Poeta Nacional de Cuba, quien relató que, «el área de la población era un amasijo impresionante, en el que se confundían los objetos más disímiles entre sí».

Las causas del desastre podrán atribuirse a muchos factores, pero no cabe duda de que la despreocupación y la falta de previsión de las autoridades del país y de la provincia no podrán ser perdonados ni por la historia, ni por los muertos, algunos de los cuales, como las telefonistas, se convirtieron en mártires por permanecer en sus puestos, pidiendo ayuda.

Podrán entonces Paloma y el Ciclón del 32 coincidir en fecha y quizá en trayectoria, pero nunca en el dolor con el que se lo recuerda hoy en Camagüey.

Baste con mencionar que, al cierre de esta información, las zonas bajas del municipio de Santa Cruz del Sur, proclives a penetraciones del mar, se encontraban evacuadas. Más de 5 000 habitantes se encuentran en albergues camagüeyanos y, justamente concluyendo estas líneas, un tren de pasajeros transportaba desde esa localidad 1 200 personas hacia los centros de evacuación provincial.





Share/Save/Bookmark

LEER MÁS

El Ciclón de Santa Cruz 1932. Ensañamiento

El poblado de pescadores quedó expuesto al embate terrible y combinado del viento y el mar. Refrenda la historia que el Ciclón del 32 se ensañó en la gente de un pequeño pueblo ubicado al sur de Camagüey, y que en las zonas costeras de los territorios vecinos de Ciego de Ávila y Las Tunas el mar llegó a penetrar hasta 20 kilómetros tierra adentro.

El evento traía consigo vientos que sobrepasaban los 250 kilómetros por hora. Los vientos arremetieron desde el mar hacia la tierra, originando olas que alcanzaron alturas entre 22 y 30 pies, las que sumergieron a la localidad, y con ella a todo lo que tuviera vida: personas, animales y plantas desaparecieron dejando rastros desgarradores...

Aunque desde el día 8 de noviembre el deterioro del estado del tiempo dejó entrever que algo realmente aterrador pasaría, los pobladores de la sureña región, confiados en las experiencias anteriores no se resguardaron, y así se convirtió Santa Cruz del Sur en un amasijo de cadáveres, lodo y escombros.

Los testimonios reflejados por escritores de Camagüey en libros y documentos, al entrevistar a varios de los sobrevivientes, cuentan de una tierra bañada en sangre y oscurecida por las tinieblas.

Estremece mirar las hojas de textos como el del jefe de Sanidad de la localidad, Aníbal Piña, quien ordenó quemar todas las palizadas con la gente dentro, vivas, moribundas o muertas, para evitar una epidemia. O quienes al caminar después de la embestida encontraban a su paso mujeres, hombres, niños y ancianos semidesnudos y temblorosos.

Se recoge que los cadáveres llegaron a flotar junto a todo lo que era de madera por días enteros, y durante semanas ardieron fogatas gigantescas con los cuerpos putrefactos de seres humanos y animales. El 70 por ciento de los habitantes quedaron sepultados.

Cientos de personas aún vivas, al bajar la marea, fueron enterradas en el mar, y al paso de los días muchos cuerpos aparecieron enredados en la vegetación de las cayerías. Y, como para aumentar la tragedia, las tripulaciones de dos navíos de guerra, que anclaron en el puerto, saquearon al pueblo, robándole a los muertos sus recuerdos.


Share/Save/Bookmark

LEER MÁS

Free counter and web stats My Ping in TotalPing.com
 
...........La Voz de Cuba..........