domingo, 12 de octubre de 2008

Día de la Raza

Día de la Raza es el nombre que reciben en la mayoría de los países hispanoamericanos las fiestas del 12 de octubre en conmemoración del avistamiento de tierra por el marinero Rodrigo de Triana en 1492, luego de haber navegado más de dos meses al mando de Cristóbal Colón a lo que posteriormente se denominaría América. En España también se celebra la Fiesta del Pilar y el Día de la Hispanidad. Hipólito Yrigoyen fue quien firmó el decreto que declaró al dia 12 de octubre como el dia de la raza.

La denominación fue creada por el ex-ministro Faustino Rodríguez-San Pedro como Presidente de la Unión Ibero-Americana que en 1913 pensó en una celebración que uniese a España e Iberoamérica eligiendo para ello el día 12 de octubre.

La fecha marca el nacimiento de una nueva identidad producto del encuentro y fusión de los pueblos originarios del continente americano y los colonizadores españoles. El Día de la Raza fue establecido en la Argentina en 1917 por decreto del presidente Hipólito Yrigoyen, como reafirmación de la identidad hispanoamericana frente a los Estados Unidos y la Doctrina Monroe. Posteriormente la fecha fue instituida como fiesta nacional en varios países de Hispanoamérica:

  • Venezuela, en 1921 por decreto presidencial de Juan Vicente Gómez. El presidente Hugo Chávez y el entonces Ministro de Educación Superior Samuel Moncada (verdadero autor del cambio de la festividad) lo cambia a Día de la resistencia indígena en 2002.
  • Chile, por decreto de 16 de agosto de 1923. En 2000 por la Ley Nº 19.668, recibe el nombre de Día del Descubrimiento de Dos Mundos (aunque todavía se usa el antiguo) y se celebra como feriado el lunes más cercano al 12 de octubre.
  • México, oficialmente desde 1928 por iniciativa de José Vasconcelos, que alude a lo que él llamaba raza iberoamericana, con un significado de mestizaje y sincretismo cultural.
  • Uruguay, donde se denomina Día de las Américas, diferente a la fiesta del mismo nombre que se celebra el 12 de abril.
  • También se celebra oficialmente en Colombia, Ecuador, El Salvador, y Perú

En España, esa fecha también se celebró como Fiesta de la Raza entre 1918 (mediante una ley de 15 de junio de 1918, declarada por el gobierno de Antonio Maura durante el reinado de Alfonso XIII) y 1958, año en que mediante un decreto se cambia su denominación oficial por la de Fiesta de la Hispanidad, confirmada en 1981 (en 1940, una orden ministerial había cambiado la denominación a Día de la Raza). En la actualidad es la fiesta nacional española, si bien con la denominación de Fiesta Nacional de España (según Ley 18/1987, de 7 de octubre, que establece el día de la Fiesta Nacional de España en el 12 de octubre). En la ciudad de Zaragoza, (España) la festividad coincide con la Fiesta del Pilar, en honor a la Virgen del Pilar, patrona de la ciudad.

En los Estados Unidos la celebración similar es conocida como Día de Colón (en inglés Columbus Day), si bien con un carácter de celebración de la comunidad italo-americana, mientras que en Uruguay el equivalente del Día de la Raza —si bien inicialmente tuvo un sentido panamericanista— es el Día de las Américas, celebrado desde 1915.

En la Argentina existe un proyecto de decreto Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI), organismo estatal, de modificar el nombre de Día de la Raza por Día de la Diversidad Cultural Americana en Argentina.


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Colón y sus carabelas

Es por todos conocido cómo llegaron los españoles a tierras americanas. Nadie puede obviar el hecho de un hombre que partió del Viejo Mundo en busca del camino más corto a "las Indias" para llevarle 10% de lo que encontrara a su rey, con tres carabelas, una tripulación no muy grande, que navegó más de 72 días y que volvió a su tierra creyendo que había estado en el lugar que había ido a buscar.

El hombre era Cristóbal Colón, quien seguramente nunca imaginó ser protagonista de semejante acontecimiento y mucho menos, que después de haber venido tres veces a América, no supiera lo que había descubierto. Así, este navegante murió en 1507 olvidado, triste y enfermo en Valladolid y peor aún, sin saber que había pisado un nuevo continente.

Colón había ido en busca del camino que Marco Polo había señalado para llegar a un lugar rico en especias y oro. Sin embargo, sólo se encontró con aborígenes desnudos. Y como estaba convencido de que eran "las Indias", llamó "indios" a los nativos.

De igual modo, consideró que el mejor modo de evangelizarlos era estableciendo relaciones con ellos, por lo que buscaba entablar amistad con sus caciques y de este modo, mantener su dominio sobre ellos.
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miércoles, 8 de octubre de 2008

Che en cuatro tiempos

TIEMPO UNO

Nacer y el asma en el frío intenso de Rosario. Dar los primeros pasos, montar en velocípedo, jugar con su perro, aprender las vocales, las consonantes y los números con Don Ernesto y Doña Celia y alguna maestra rural, pero el asma ahí, constante, ahogando al niño que se niega a doblegarse ante la falta de aire, pues quiere hacerlo todo igual que los demás, sin saber que llegará a ser mejor.

Cambiar la casa hacia Buenos Aires para que mejorara la salud maltrecha, y crecer y patear balones de fútbol, escalar montañas, leer constantemente y constantemente estudiar letras y ciencias.

Sustituir el ciclo de pequeño por la motocicleta de adolescente retador para darse una vuelta por toda Nuestra América, y conocer sin que nadie le cuente cómo sobreviven las personas que habitan del Bravo a la Patagonia.

Matricular la carrera de Medicina y graduarse de médico, no para abrir una clínica privada, sino para ponerse al servicio de los leprosos, a quienes ningún otro colega se atreve a atender.

Remar río abajo y río arriba a bordo de una rústica balsa, tomar fotografías de paisajes y gentes, escribir cartas y uno que otro poema. ¿Y el asma? ¡Bien, gracias!

TIEMPO DOS

En Guatemala peligra un gobierno popular, y allí está en Guatemala, con un bufo, que es como los argentinos llaman a los revólveres, para defender los exiguos avances que los yankis no le permitieron más a Jacobo Arbenz. México abre sus puertas al incansable viajero y en casa de María Antonia, en apenas una noche de plática con otro joven soñador como él, de nombre Fidel Castro, se convierte en el primero en la lista de los expedicionarios de un yate de recreo, convertido en medio de la mar embravecida en un barco de guerra para hacer la libertad de Cuba.

Naufragio más que desembarco. Sorpresa enemiga y bautismo de fuego. Disyuntiva: cargar con la mochila de medicamentos o con el fusil. Decide por el último para salvar a un pueblo de los males sociales que lo consumían, peores que todas las demás enfermedades y las heridas de balas. De nuevo las montañas, que debe ascender ahora entre combate y combate, para descenderlas luego y subir a lo más alto con la hazaña incomparable de la invasión de Oriente a Occidente, en la cual cortó a Cuba en dos para unirla más, al frenar al enemigo en Santa Clara y acelerar el amanecer del Primero de Enero de 1959.

TIEMPO TRES

Comandante y economista. Ministro y machetero. Ciudadano cubano por nacimiento. Político y constructor. Estudioso y crítico. Creador del trabajo voluntario. Forjador de inventivas. Acelerador de ideas. Revolucionario. Comunista. Internacionalista. "Aquí dejo lo más puro de mis esperanzas de constructor y dejo a un pueblo que me admitió como a un hijo; eso lacera y cura con creces cualquier desgarradura... Nada legal me ata a Cuba, solo lazos de otra índole que no se pueden romper como los nombramientos... Otras tierras del mundo reclaman el concurso de mis modestos esfuerzos..." Y hacia otras tierras de África y América Latina enrumba sus pasos, sintiendo bajo sus talones el costillar de Rocinante, con la adarga al brazo, para crear dos, tres, muchos Vietnam con tableteo de ametralladoras y nuevos gritos de guerra y de victoria.

TIEMPO CUATRO

Es 9 de octubre de 1967, prisionero desde el día antes en la pequeña y desconocida escuelita de La Higuera, impartió su mejor clase de Historia. Los terroristas confesos que lo asesinaron por órdenes expresas de Washington jamás imaginaron que un hombre de solo 39 años de edad pudiera multiplicarse tantas veces, para nacer a cada instante en todos los confines del planeta.

Y ahí lo tenemos, en mármoles, piedras, bronces, graffitis para llamar a huelgas y manifestaciones; en afiches y fotografías que llenan avenidas, calles, parques, plazas, escuelas y fábricas del mundo; en poemas y canciones que se entonan por millones en todos los idiomas.

En presente y futuro, porque de Che jamás se podrá hablar en pasado, pues sigue convocando a los oídos receptivos a esta marcha unida en la cual no cabe más alternativa que su frase que retumba con la fuerza de un eco universal y unánime: ¡Hasta la victoria siempre...!





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martes, 7 de octubre de 2008

Anécdotas sobre el Che (II)

En el libro Descamisado, Enrrique Acevedo cuenta como el Che dio un ejemplo difícil de olvidar cuando un día en que se repartió una lata de leche por hombre, el de suministro dejó alrededor de cinco o seis latas sobrantes guardadas en una esquina. El ojo sagaz del jefe de la columna lo detectó y preguntó qué era aquello. El gran camaján le contestó con una sonrisa perruna:

-         Jefe, esto es una pequeña reservita para la comandancia o para lo que usted diga.

Con una elegante patada del Che las latas cayeron dispersas por el suelo:

-         Mira, guataca, dale y reparte ahora aunque sea a una cucharada. Que esto no suceda más.

Acostumbrados ya a ese trato tan justo, era difícil comprender el régimen que existía en este campamento.





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Anécdotas sobre el Che

Una vez, en aquellos días duros de la Sierra Maestra, pasó la columna junto a un naranjal, algunos compañeros tomaron naranjas contraviniendo la orientación del Che. Alfonso Zayas, cogió una y al conocer la orden del Che la arrojó. El Che dispuso que el que hubiera cogido naranjas no tomaría chocolate. Guiado por su intuición se acercó a Zayas:

-         Alfonso: tú cogiste naranja.

-         Sí Comandante, cogí una pero no me la comí, la boté al camino.

-         Bueno, no importa. Si cogiste una naranja no puedes tomar chocolate

Estas medidas respondían al doble propósito de respetar lo que poseían los campesinos e impedir que quedarán huellas de los rebeldes.





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domingo, 5 de octubre de 2008

Posada: NI ABSUELTO NI PRESCRITO

Todas estas evidencias pesaban como rocas de granito en el expediente de Posada Carriles. Sabía que no tendría escapatoria cuando llegara la hora de la verdad frente al tribunal, a pesar de las irregularidades en la cárcel y las dilaciones del proceso.

En vísperas del pronunciamiento de la sentencia, el 8 de agosto de 1985, el terrorista se fugó de la Penitenciaría General de Venezuela, en San Juan de los Morros, localidad del Estado Guárico, donde había sido recluido después de dos frustados intentos anteriores de evasión de la cárcel.



Sus cómplices Freddy Lugo y Hernán Ricardo se presentaron a juicio el 21 de julio de 1986, tras una década de espera. Fueron declarados culpables por el delito de homicidio calificado y sentenciados a 20 años de cárcel. El juez rebajó la pena hasta su límite inferior "por haberse dado la circunstancia atenuante de tener ambos una conducta predelictual satisfactoria". Orlando Bosch fue absuelto. Según el juez, "no existen indicios probatorios que demuestren los cargos de autoría intelectual". Los fiscales ripostaron alegando las constantes reuniones con los autores materiales del hecho antes de la voladura, las llamadas de Ricardo a Bosch desde Barbados después del sabotaje, las confesiones de Hernán recogidas por la policía trinitaria.

La causa contra Posada quedó paralizada. Según el Código Penal venezolano aún vigente, no se puede proceder judicialmente sin la presencia del acusado. Al darse a la fuga, el terrorista se convirtió en un vulgar prófugo de la justicia y, en consecuencia, el tribunal ordenó librar el edicto correspondiente para su captura.

Nunca hubo absolución. Tampoco ha prescrito su causa, como malintencionadamente han sugerido sus abogados. Bajo la ley venezolana y también la norteamericana, un prófugo de la justicia no puede esquivar responsabilidades escapándose de la cárcel, sino todo lo contrario: el plazo para la prescripción de los cargos se para en seco al fugarse el acusado.

Las evidencias comprometedoras que descubrían periodistas e investigadores desde que se supo la noticia de la bomba en el avión cubano, siguen en pie, ahora agravadas por la fuga y la complicidad de quienes oponen toda suerte de obstáculos para evitar el cumplimiento de la ley. Lo que estamos viviendo ‑con nuevos matices criminales, silencios cómplices y vínculos soterrados con viejas prácticas de terrorismo de Estado- ratifica la necesidad de cerrar de una vez y por todas esta historia de horror, extraditando a este hombre a Venezuela que tiene la obligación de hacer cumplir la justicia. Como tanto se repite, la profunda inmoralidad que supone proteger a un terrorista es un crimen contra la criatura humana. Nada ni nadie podría absolver a un asesino de tan enorme responsabilidad.
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Crimen de Barbados: LLA EVIDENCIA EN LOS EXPEDIENTES Y EN LOS MEDIOS VENEZOLANOS

Tal y como reseñaron los medios venezolanos después de la captura de los terroristas -consultamos para este trabajo las ediciones de El Mundo, El Universal y El Nacional de Venezuela-, en los expedientes judiciales hay suficiente evidencia para concluir que Luis Posada Carriles es autor intelectual de la voladura del avión de Cubana de Aviación:

1.‑ Luis Posada Carriles declaró que conocía desde hacía años a Hernán Ricardo. Señaló que este trabajaba como investigador privado en su compañía de Investigaciones Comerciales e Industriales C.A. (conocida como ICICA), y se había reunido dos o tres veces con Orlando Bosch, quien solía viajar a Venezuela con el fin de captar cubanos para la causa “anticastrista”.

2.‑ Otro de los involucrados en la causa, José Ricardo Guerrero Zambrano, afirmó que Posada Carriles le presentó a Hernán Ricardo. Este último le comentó cuán fácil sería hacer estallar un avión en vuelo, utilizando explosivos que podrían ser detonados con un aparato de relojería.

3.- Nelson Palacios y Elena Bonet Vives, de la línea Aeropostal en Caracas, afirmaron haberle vendido mediante pago en efectivo los pasajes aéreos a Fredy Lugo y Hernán Ricardo, cómplices de Posada Carriles. El diario El Mundo reseñó además que “ellos no tomaron el vuelo regular de esa línea que sale todos los días a las 10:30 de la mañana de Maiquetía, ni tampoco lo hicieron en el de Viasa que lo hace a las ocho de la mañana, sino el de Panamerican que salió a las 12.30 am de la madrugada y que llega a Trinidad a la una y media de la madrugada. Era evidente que querían arribar a ese país con suficientemente tiempo para abordar el avión cubano, que saldría rumbo a Barbados al filo del mediodía del 6 de octubre.”

4.- Charles Murray, asistente de tráfico de la BWIA, en el Aeropuerto de Piarco, Trinidad -empresa que representaba a Cubana de Aviación-, manifestó que estando a punto de cerrar la venta de boletos, los ciudadanos Freddy Lugo y Hernán Ricardo se acercaron al mostrador de Cubana de Aviación y le manifestaron textualmente: “Cubana a Barbados”. Él les ofreció dos pasajes, pero por BWIA, la línea trinitaria, pero ellos exigieron viajar en Cubana de Aviación. Él les vendió los boletos.

5.‑ Tres autoridades policiales de Trinidad y Tobago (Dennis Elliot Ramdwar, comisionado adjunto de la Policía; Gordon Waterman, inspector mayor, y Oscar King, cabo número 6823), declararon que el grupo que se atribuyó el atentado, “El Cóndor”, era un frente denominado CORU (Comando de la Unidad de la Organización Revolucionaria), cuyo jefe era Orlando Bosch. Esta información la obtuvieron los oficiales a través de Hernán Ricardo y Fredy Lugo, quienes habían salido de Caracas el 5 de octubre de 1976 para efectuar trabajos de inteligencia en un avión de Cubana de Aviación que volaría entre Trinidad y Barbados. Ambos estaban conscientes de todas las actividades de Orlando Bosch y Luis Posada Carriles. En junio de ese año, Bosch y Posada Carriles asistieron a una reunión secreta en Santo Domingo, en la cual decidieron incrementar las actividades terroristas en el Caribe. En esa reunión se había planificado colocar 16 libras de TNT en un avión de Cubana de Aviación en Trinidad que sería activada por control remoto, pero la operación fue abortada a última hora. La reunión secreta en Santo Domingo es descrita con amplitud en un cable del FBI fechado el 16 de agosto de 1978, recientemente desclasificado y publicado en la página web de los Archivos de Seguridad Nacional.

6.El Mundo, en su edición del 20 de octubre de 1976, reseña parte de las averiguaciones sumariales de Venezuela en torno al avión siniestrado, donde se confirma que: “el médico cubano Orlando Bosch y el cubano venezolano Luis Posada Carriles figuran entre los detenidos. Bosch fue apresado en una de las habitaciones del Anauco Hilton y portaba un falso pasaporte costarricense. Había llegado a Venezuela de República Dominicana. Se supo que un ginecólogo domiciliado al este de la ciudad de Caracas, amigo de Orlando Bosch, ofreció a este una cena donde concurrieron unos 150 cubanos anticastristas, y donde se recaudaron fondos para los planes logísticos de los diversos grupos antirrevolucionarios cubanos en América. Eso ocurrió antes del sabotaje al avión.”

7-Durante la solicitud de extradición presentada por Venezuela a Panamá en el 2001, el magistrado Rafael Pérez Perdomo comentó a la prensa venezolana que la evidencia que apoya los cargos contra Posada Carriles demuestra que este formaba parte de una organización terrorista denominada “CORU”, cuyo objeto era unificar las acciones de los grupos “anticastristas”. A esta organización se le atribuía hasta el día 22 de agosto de 1977 alrededor de veinte actos terroristas, que incluían atentados contra varias embajadas de Cuba en el mundo, el disparo con bazuca contra un avión militar venezolano en Miami y la voladura del avión de la línea Cubana de Aviación que transportaba 73 personas.
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Crimen de Barbados: Los hechos y el proceso

La hemeroteca de la Biblioteca Nacional venezolana, un moderno edificio en el centro de Caracas, es probablemente una de las más modernas del mundo. Usted puede localizar, revisar y fotocopiar en minutos cualquier publicación o informe de casos judiciales en Venezuela, fechados en los últimos 200 años. Los fondos están perfectamente organizados y digitalizados, y allí está, por supuesto, toda la historia de Luis Posada Carriles y sus cómplices, registrada en las crónicas de los diarios a partir del 7 de octubre de 1976, fecha en que se publicó la primera noticia de la voladura del DC-8 de Cubana de Aviación, ocurrida un día antes frente a las costas de Barbados.
Hay tal aluvión de datos en los registros públicos que el propio Freddy Lugo, uno de los dos autores materiales del sabotaje, le llegó a comentar a la periodista Alicia Herrera, testimonio que ella recoge en su libro Pusimos la bomba, ¿y qué?: “Imagínate que algunos periódicos publicaron la acción casi igual a como sucedió, ¡y pensar que yo jamás hubiera creído que alguien sospechara!”
Una rápida ojeada a los hechos no deja ninguna duda de la responsabilidad de Luis Posada Carriles, Orlando Bosch, Hernán Ricardo y Freddy Lugo: “Confesó venezolano haber puesto bomba”, titula la portada de El Mundo, el lunes 18 de octubre de 1976. El diario vespertino abunda en detalles: el avión se incendia a causa del explosivo que Hernán Ricardo plantó en el baño trasero de la nave. La confesión la hacen ambos terroristas a las autoridades de Trinidad y Tobago, donde habían sido apresados los delincuentes, pocas horas después del atentado.
Desde la primeras declaraciones, Lugo y Ricardo admiten -afirma el diario- que “Luis Posada Carriles fue uno de los organizadores del hecho. Posada Carriles es propietario de una Agencia Privada de detectives, donde la policía dijo haber encontrado ‘documentos y equipos’ que lo vinculan con los individuos de Trinidad”.
Cuando se publica este reportaje, ya Posada y Bosch están detenidos. Según el diario El Nacional, a partir de las evidencias presentadas por las autoridades trinitarias, que incluían “copias de cheques pagados a los autores confesos por el ex funcionario de la DISIP Luis Posada Carriles”, el 11 de octubre se dictó la orden de Detención Preventiva contra él y un día después, fuerzas de la División 57 de la Dirección de los Servicios de Inteligencia y Prevención (DISIP), capturaron al terrorista en su propia casa, en Caracas. El 13 de octubre se le instruye “por los delitos de coautor de Homicio Calificado y Fabricación de Armas de Guerra”, asegura El Mundo.
Las evidencias son abrumadoras. En una lucha por dar el “palo periodístico” los principales periódicos nacionales envían corresponsales a los países caribeños involucrados en los hechos, que rastrean como sabuesos todas las pistas, mientras en la redacción otros reporteros persiguen a las autoridades locales y acosan las embajadas de Trinidad, Barbados y Cuba. No dejan de notar que el caso se ha convertido en una “papa caliente” que pasa de los tribunales militares a los civiles, mientras el proceso se dilata.
El 25 de agosto de 1977 la jueza instructora especial designada para el caso, Delia Estava Moreno, envía el expediente a un tribunal militar, con el argumento de que Posada había sido un alto funcionario de la DISIP venezolana durante el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez. Casi un año después, el 20 de julio de 1978, el fiscal castrense instruye a Posada solo por el cargo de Traición a la Patria, en medio de polémicas, conspiraciones e intentos de fuga del terrorista.
Los diarios recogen el momento en que el Tribunal Militar dispone la absolución de culpabilidad de Luis Posada Carriles, donde probablemente esté el origen de la falsa premisa de la liberación de cargos contra el terrorista. Y, también, registran lo que vino después, y que se intenta escamotear ahora: no hubo “absolución”, sino una declaración en la que la máxima instancia militar, la Corte Marcial de la República, reconoce que no tiene competencia en este caso. Después de revisar la causa, sencillamente decidió que los tribunales militares no tenían potestad jurídica para procesar a individuos que, a todas luces, debían comparecer ante los tribunales ordinarios.
Así lo registraron los periódicos. El viernes 25 de marzo de 1983, El Nacional le dedica una página completa a la decisión de la Corte Marcial y reseña un documento de 25 páginas que expresa abiertamente la incompetencia de ese tribunal para juzgar a Posada Carriles: “como los encausados en el Caso de Avión Cubano, derribado frente a Barbados el 6 de octubre de 1976 son personas civiles y los delitos que se les imputa comunes, y la jurisdicción militar es de naturaleza especial, es decir aplicable a los militares por infracciones militares, los civiles y los delitos comunes no están sometidos a las disposiciones del Código de Justicia Militar... La Corte Marcial considera necesario esclarecer que no posee la capacidad procesal subjetiva para decidir en el presente juicio.”
Al terminar la declaración del tribunal, poco antes del mediodía del 24 de marzo, El Nacional logra unas declaraciones exclusivas del presidente de la Corte Marcial. Víctor Manuel Reinoso lanza una difícil pregunta al magistrado: ¿si fuera competente, usted condenaría a los procesados?. El General Elio Antonio García Barrios responde sin titubear: “La pregunta es buena, pero no puedo contestarla. Otros lo harán, porque, simplemente, este caso no me compete.”
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Posada Carriles: ¿Absuelto en Venezuela?

El cacareo es el mismo en los medios, clones simultáneos de la noticia: “Luis Posada Carriles fue absuelto dos veces por la justicia venezolana y la extradición, por tanto, no procedería”.


Si alguien se toma el trabajo de revisar los buscadores informativos de Google, servicio que permite rastrear en Internet lo que han publicado las versiones digitales de la prensa mundial en inglés y en español, encontrará 1 229 referencias a la supuesta doble absolución del terrorista en Venezuela, de ellas 953 en el idioma de Shakespeare. Una mentira insistentemente repetida es ya, en apariencias, una verdad.

La impresión que deja semejante letanía es que el gobierno venezolano lo persigue injustamente, pues -se dice- los tribunales liberaron de cargos comprometedores a Posada Carriles, en juicios que tuvieron lugar hace más de 20 años.

De una afirmación falsa siempre se deduce una conclusión errónea. No importa que la premisa sea incierta. No importa que este señor haya dirigido la voladura de un avión que mató a 73 personas -más una criatura que iba en el vientre de su madre. No importa que la CIA y el FBI no dejen dudas de la participación de este hombre en el acto terrorista, según consta en documentos recientemente desclasificados por los Archivos de Seguridad Nacional. Lo que parece ser decisivo en este caso es la voluntad de atenerse a un falso tecnicismo legal que pudiera liberar a un asesino de su condena, pisoteando esa máxima del poeta latino Publio Siro que todo aspirante a abogado comienza a recitar en su primer día de clases en la escuela de Derecho: “La absolución del culpable es la condenación del justo”.

El primero que lanza al ruedo la pista mentirosa fue el abogado de Posada Carriles. En uno de sus recurrentes testimonios a The Miami Herald afirma que “mi cliente fue absuelto dos veces en Venezuela”. Luego, en la rocambolesca conferencia de prensa en Miami, minutos antes de que el terrorista fuera apresado por autoridades de los servicios de inmigración norteamericanos, Eduardo Soto repite el bocadillo y añade: “Los problemas que tenían hace 29 años para poder probar el caso siguen siendo los mismos problemas, y aún más hoy en día.”

“Casualmente”, el Departamento de Estado vuelve a repetir la teoría absolutoria, cuando rechaza, el 27 de mayo pasado, la solicitud del gobierno de Venezuela por la detención preventiva de Luis Posada Carriles: “no se hace mención -afirma el documento entregado a la Embajada de Venezuela en Washington- al hecho de que Posada fue absuelto por un tribunal militar en Venezuela, en un procesamiento anterior, y el efecto legal que esa decisión tendrá bajo la ley venezolana”.

¿Por qué se ha echado a andar esta premisa falsa?¿Qué ocurrió realmente?
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Barbados 6 de Octubre. Un crimen sin justicia

El 6 de octubre es un día triste para los cubanos, 32 años atrás se cometió un acto de terror donde perdieron la vida decenas de cubanos y otras personas de otra nacionalidad. Todavía no se ha condenado a los responsables, esos terroristas están libres en los Estados Unidos y por sus acciones son tratados como héroes.
El pueblo de Cuba no dejará de exigir que juzguen al terrorista más peligroso y con más historial en todo el Hemisferio Occidental, llamado Luis Posada Carriles, reclamado también por el gobierno de Venezuela , donde fue detenido y tiempo después logró "fugarse ", tal fuga no es creíble debido a que existen pruebas de acuerdos monetarios entre el entonces Presidente y la CIA.
Si detonar aviones en pleno vuelo no es terrorismo , entonces ¿por qué las bombas sobre Afganistán en búsqueda de Bin Ladem? ¿Por qué el gobierno de Estados Unidos no reconoce a Orlando Bosch y Posada Carriles como terroristas y lo juzgan como tal?
Cuando se hará justicia

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...........La Voz de Cuba..........