El libro “Las venas abiertas de América Latina” que el presidente venezolano, Hugo Chávez regaló a su homólogo estadounidense, Barack Obama, en la V Cumbre de las Américas en Trinidad y Tobago pasó hoy al segundo lugar de ventas en el sitio en Internet de Amazon.com.
Escrita en 1971, la obra del escritor uruguayo Eduardo Galeano narra el saqueo de las riquezas del continente durante medio siglo sufrido a manos de las potencias de la época.
Hace 40 años, en medio de la proliferación de las dictaduras militares derechistas en el continente, fue uno de los factores que influyó en la izquierda latinoamericana.
Paradójicamente, la obra “Open Veins of Latin America- Five Centuries of the Pillage of a Continent”, es precedida por “Liberty and Tyranny- a Conservative Manifesto”, del escritor estadounidense Mark R. Levin.
Según dijo hoy la revista Newsweek en su sitio de Internet, Galeano debería enviar una nota de agradecimiento a Chávez, porque gracias al presidente venezolano se han disparado las ventas de su libro.
El libro del escritor uruguayo se está vendiendo en estos momentos a un precio de ocasión de 12,24 dólares
lunes, 20 de abril de 2009
Libro que Chávez regaló a Obama asciende al segundo lugar de ventas
¿Qué hay en el apretón de manos entre Obama y Chávez?
¿Qué hay en el apretón de manos entre Obama y Chávez?
¿Qué hay en el apretón de manos? El gesto entre el presidente de Estados Unidos, Barack Obama y su par venezolano, Hugo Chávez, ha provocado debate respecto a la señal que Obama está enviando.
Para la Casa Blanca, el amistoso encuentro entre Obama y Chávez durante el fin de semana en la V Cumbre de las Américas fue un signo de una nueva política exterior del Gobierno de Estados Unidos, que busca mejorar las relaciones alrededor del mundo.
"Es poco probable que una consecuencia de que le de la mano o tengamos una conversación agradable con el señor Chávez sea poner en peligro los intereses estratégicos de Estados Unidos", expresó Obama.
Sin embargo, para algunos críticos el apretón de manos fue un signo de debilidad estadounidense.
Obama y Chávez tuvieron dos encuentros públicos durante la cumbre celebrada en Trinidad y Tobago: un apretón de manos, una conversación y más tarde cuando Chávez le dio a Obama el libro "Las venas abiertas de América Latina" publicado en 1971 por Eduardo Galeano.
La actitud del líder venezolano hacia el mandatario estadounidense marca un fuerte cambio.
En la Asamblea General de Naciones Unidas en el 2006, Chávez dijo a los líderes mundiales que el presidente George W. Bush era el diablo y que su olor a sulfuro aún persistía un día después de que hubiera hablado en el mismo evento.
El Gobierno estadounidense acusó a Chávez durante el mandato de Bush de respaldar a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) contra el Gobierno del presidente Alvaro Uribe, que cuenta con el respaldo estadounidense.
Además lo acusó de ser responsable de propagar el sentimiento anti estadounidense en la región.
Por su parte, el izquierdista Chávez acusó a Estados Unidos de haber intentado derrocarlo.
Pero el Gobierno de Obama señala que la reunión ya pagó dividendos: que Caracas pueda enviar de nuevo un embajador a Estados Unidos y que Washington considera hacer lo mismo
La cumbre de Trinidad y Tobago
La quinta cumbre de las Américas se acaba de celebrar en Trinidad y Tobago en un inusual ambiente de cordialidad. Nada que ver con el encuentro de hace cuatro años en Argentina, en el que el estadounidense George W. Bush y el venezolano Hugo Chávez polarizaron las rencillas ancestrales entre el país más rico del continente y los de habla latina. El cambio principal tiene nombre propio: Barack Obama. El nuevo presidente de Estados Unidos ha aprovechado el encuentro para redefinir la posición de su país y proponer un nuevo esquema de cooperación. La cumbre de Trinidad y Tobago
La cumbre de Trinidad y Tobago venía precedida de varios gestos de buena voluntad realizados por la hiperactiva administración Obama. El más reciente, la supresión de los límites a los viajes y las remesas que los estadounidenses pueden enviar a Cuba, con la que pretende dar el primer paso hacia una todavía lejana normalización de relaciones entre vecinos. Y, no con menor importancia, la afirmación realizada durante la cumbre del G-20 de Londres, dando por amortizado el llamado Consenso de Washington. Una retahíla de reglas macroeconómicas que suenan como mentar a la bicha entre la mayoría de los ciudadanos de la región, escarmentados al saber que, pese a todo, las recesiones se empeñan en repetirse.
En esta ocasión, la mayoría de los países latinoamericanos habían hecho los deberes económicos, con monedas estables, bancos centrales independientes y situaciones fiscales relativamente sanas. El origen de la peor crisis global desde la Segunda Guerra Mundial fue esta vez la mayor potencia económica del planeta: Estados Unidos. El estallido de la burbuja inmobiliaria ha secado el crédito en todo el mundo y ha acabado por afectar a los países emergentes, entre los que se cuenta todo el territorio al sur del Río Bravo. Quizá como compensación a esa culpa, Obama anunció en la primera jornada de la cumbre que su país destinará 140 millones de dólares (unos 108 millones de euros) a un nuevo fondo para el desarrollo latinoamericano.
La apuesta escenificada en Trinidad y Tobago se resume en una frase: que sea el punto de partida para una nueva era de relaciones continentales 'en la que no hay socios pequeños y socios grandes, sino socios en igualdad de condiciones'. El portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, recordó el movimiento sobre viajes y remesas afirmando que 'la pelota está ahora del lado de Cuba'.
Los principales socios del ALBA no han firmado la declaración porque no condena el embargo sobre Cuba. Uno de ellos, Ecuador, presentó ayer una propuesta para recomprar, con una rebaja del 70%, bonos de su deuda exterior cuya contratación considera que fue 'ilegítima'.
Movimientos innovadores o pintorescos no van a faltar, pero la nueva postura de EE UU dificultará en el futuro el fuego cruzado con balas de demagogia. Asunto no menor, cuando el grueso de la región pasará por las urnas en el próximo año y medio.



