"Lo que está haciendo la prensa internacional contra Cuba es terrible, esta campaña mediática que se lleva a cabo a través de la radio, la televisión y los periódicos es perfectamente condenable".
"El problema es que todo se rige por el gran monopolio que sobre la prensa existe en Norteamérica, donde dos o tres compañías dominan por completo la opinión pública. Ellos toman una decisión y todos los demás la siguen, es como una norma establecida. Y si tienen la posibilidad de falsificar los hechos, como lo han hecho en Cuba ahora, pues se convierte en un gran escándalo. La gente entonces se guía por lo que lee en los periódicos y ve en la televisión, eso es un tipo de crimen contra las personas, contra los pueblos: la falsificación y la tergiversación de la verdad. De ahí que uno necesariamente tiene que protestar contra eso, que firmar, y eso es lo mínimo que podemos hacer. Debemos reaccionar contra los abusos porque esto que se está suscitando contra Cuba es un abuso."




