Los niños responsabilizados con la custodia de la urna recibieron a Raúl a su llegada a las diez de la mañana. Con ellos intercambió animadamente acerca de la importante tarea que cumplen los pioneros en nuestras elecciones y también sobre la marcha de sus estudios. Les contó sobre sus ocho nietos, desde el más pequeño que cursa el tercer grado hasta el mayor recién graduado en la Universidad.
A su entrada al Colegio Electoral, los integrantes de la mesa verificaron la coincidencia de los datos personales con los correspondientes al elector número 36 de la lista y entregaron a Raúl la boleta para efectuar el voto por uno de los candidatos nominados.
Luego de ejercer el sufragio, el Primer Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros se interesó por la marcha del proceso de votación en el Colegio. Layris Pérez, presidenta de la mesa electoral, le informó que a esa temprana hora ya había votado el 63% de los inscriptos.
Afuera esperaban a Raúl residentes en la zona de todas las edades. Allí estaban desde adolescentes hasta mujeres y hombres de avanzada edad, algunos conocidos de larga data. En un ambiente distendido y fraternal se conversó sobre los más variados temas, desde cómo le va a la familia hasta asuntos de alcance nacional, pues entre otros muchos hablaron la modesta trabajadora gastronómica y el Ministro-Presidente del Banco Central de Cuba, Francisco Soberón González, que junto a su esposa fue a votar por su delegado.
En el momento de la despedida, una mujer exclamó cuando ya Raúl se alejaba: "¡Salude a Fidel y dígale que se cuide mucho!". "Se lo voy a decir ahora mismo", fue la respuesta inmediata.